domingo, 20 de mayo de 2018

Finalistas II Concurso de Microrrelatos Ni Peras Ni Manzanas

Primer Finalista

Miren Azurmendi Saez de Asteasu.  "Ellas".

Al fin, Berta y Olga son felices. Se conocieron en el Ballet Nacional en noviembre de 2014 en una prueba para interpretar a la protagonista del Danubio azul. Desde entonces no se han separado e, incluso, planean su boda para este otoño. Lo suyo fue un verdadero flechazo que permanece intacto como el primer día. Sin embargo, hasta conocerse sus vidas no han sido precisamente un camino de rosas. 

Berta es natural de Papúa Nueva Guinea y su lesbianismo le costó décadas de vejaciones, insultos y palizas. El detonante de su precipitada salida del país fue el intento por parte de su padre de esterilizarla al considerarla un ser inferior, incapacitado para tener descendencia y un deshonor para la familia.

Olga, nacida en Pola de Siero, también ha vivido en carne propia la maldad y la incomprensión de los intolerantes. Harta de ser siempre la excluida del grupo, cayó en la anorexia, comenzó a creer que merecía el rechazo social por ser una inadaptada. No sabía qué estudiar ni qué hacer con su vida, no comprendía por qué le costaba tanto conectar con la gente y dejó de comer como castigo autoimpuesto. Se debatió entre la anorexia y la bulimia durante años hasta que tocó fondo. La danza clásica le descubrió un mundo nuevo, lleno de posibilidades que supo aprovechar con enorme tesón hasta convertirse en una reconocida bailarina. 

Ahora, más viejas y curtidas, son compañeras de compañía y no dejan de repetirse cada día lo mucho que se quieren y admiran. Orgullosas de sus logros profesionales siempre recuerdan con emoción contenida su adolescencia. Esos años de autoconocimiento y transición en los que las lágrimas y los golpes les enseñaron a resistir, perseverar y a ser fieles a sí mismas. ¿Por qué vivir en las sombras? ¿Qué es la vida sino riqueza de matices y convivencia?



Segundo Finalista

Esther Piá Fenollar. "Así de Simple"

A medida que nuestras risas se van calmando, sé que ha llegado el momento, y se despierta de nuevo la duda que ha amenazado estos últimos meses con asfixiarme: si seguirá amándome después de lo que voy a decirle hoy. 

Silvia ha notado que la miro fijamente y ha dejado de prestar atención a la pantalla. - ¿Qué pasa, cariño? – me pregunta. 

¿Realmente me pasa algo? ¿Tanto se me nota? 

- Silvia… He de contarte algo… importante. Hay algo que… 

¿Cómo decirlo? ¿Algo nuevo? Nuevo no, porque lo hemos debatido muchas veces, pero siempre en abstracto. ¿Será distinto ahora, que ya tengo fecha y hora para la operación, ahora que ya no hay vuelta atrás? 

- Bueno, lo hemos hablado muchas veces. Sabes que no estoy a gusto en este cuerpo. Me siento muy afortunada de haberte encontrado, de que me ames tal y como soy, pero… Pero hay una parte de mí que… Que ya no soporta… 

Noto un cambio en su expresión. Una chispa sagaz en sus ojos, una sonrisilla que va creciendo, y antes de que pueda seguir hablando, mi novia me corta: 

- ¿Vas a hacerte chico, no? 

“Si quieres”, pienso automáticamente. “Si a tu familia le parecerá bien”, “si esto no afecta a nuestra relación, si, si, si….” Pero sería mentir. La fecha está puesta. Mi corazón está decidido, siempre lo ha estado. 

- Sí. – respondo. Trato de sonar firme, pero cuando ella coge mi cara entre sus manos, noto que estoy temblando. Me muerdo el labio para no llorar mientras le pregunto, terriblemente asustada, sintiéndome idiota: - ¿Me quieres? 

Levanto la vista y me sorprende ver que Silvia está llorando por mí. Recuerdo perfectamente lo que me dijo: - Sería imbécil si no te quisiera, estúpido. Te quiero con pechos, con pene o sin ninguno de los dos. Te quiero a ti y eres tú quien me importa. ¿Lo entiendes? 

Lo cierto es que no lo entendí, pero supongo que el amor no se entiende. 


Tercer Finalista

José Miguel García Navarro. "Más vale tarde"

Jacinto se sentía exhausto y estresado. Su conciencia le recordaba cada mañana que debía cambiar algo, y se lo hacía ver en forma de nervios, náuseas y mal humor. Llevaba sufriendo así años, con temores y vacilaciones. Al principio lo sobrellevaba, sin embargo ya no soportaba ciertos comportamientos de la sociedad hacia el colectivo LGTBI. Allá a donde iba se topaba con menosprecios, más o menos graves, directos o indirectos. En su trabajo, en el metro, paseando por la calle o incluso en los vestuarios de la piscina. 

Hasta ahora había mantenido la boca cerrada, por temor a ser reprendido. ¿Y cuántas veces se había arrepentido de no hacer nada? ¿Todas? Sí, o casi todas. ¿Debía haber regañado hacía dos días a aquel amigo suyo por llamarle mariconazo? No lo hizo, porque fue un saludo cordial de esos que sueltas cuando hace tiempo que no ves a un viejo colega. O eso pensó Jacinto. 

Y como la paciencia se había desbordado, Jacinto decidió un día levantarse y gritar para desahogarse. No sería menos hombre por salir del armario. Estaba harto de disimular, de aparentar algo que no era. De acudir a reuniones y seguirle la corriente al resto. Tenía amigos gays, y no parecían muy infelices. Así que, ¿por qué esperar más? Aunque le importaba su familia. ¿Qué pensaría su mujer? La había engañado durante años. La quería, pero no la deseaba, porque a Jacinto no le van las mujeres. ¿Y sus dos hijos? ¿Qué dirían al enterarse de que su padre les había engendrando fantaseando con hombres? Bueno, pensó, al menos mi conciencia me dejará tranquilo. 

Jacinto meditó cómo dar la noticia. El primer impulso fue publicarlo en las redes sociales, pero lo descartó. Seguramente algún gracioso haría algún comentario xenófobo al respecto, y quedaría grabado por escrito hasta el fin de los tiempos. Así que, descartada la primera opción, se decidió por la segunda y más razonable: salir en la tele. «María, hoy a las cuatro y media saldré por la tele. Te quiero». Jacinto avisó a su mujer a través de un mensaje de texto. Más tarde, todas las cadenas cortaban la programación y emitían un informativo de última hora. «Interrumpimos la retransmisión para ofrecerles un comunicado urgente. Conectamos en directo con el Palacio de la Moncloa donde se encuentra, esperando desde hace ya un rato a los medios, el Presidente del Gobierno, don Jacinto Etxebarría Recasens».

Premios II Concurso de Microrrelatos Ni Peras Ni Manzanas




El pasado viernes 18 de mayo, coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional contra la LGTBIfobia, tuvo lugar la entrega de premios del II Concurso de Microrrelatos Ni Peras Ni Manzanas "Venciendo la LGBIfobia". 

Este certamen se creó con la intención de que sirviera a la población LGTBI como un medio más en la conquista de derechos y libertades a través del arte, pues no hay nada más creativo que convertir el dolor y la superación en arte, en este caso, arte literario.  

Son muchos los relatos que hemos recibido. Relatos llenos de humanidad, de esperanzas, de resiliencia, de orgullo y de dignidad,  que ponen de manifiesto la aún permanente necesidad de seguir luchando contra esa irracionalidad social llamada LGTBIfobia, y que algunos insisten en alimentar.  

Nosotras, desde un activismo positivo, con esta iniciativa tratamos de cumplir la doble finalidad de dar expresión pública a todas aquellas personas que han sufrido y sufren las nefastas consecuencias de la intolerancia y la estupidez de despreciar al diferente, y la función de visibilizar esta lamentable realidad social contra la que, afortunadamente, cada vez hay más implicación institucional por parte de casi todas las fuerzas políticas, sindicalistas y asociativas que luchan por los Derechos Humanos. 

No obstante, y como hemos visto recientemente en nuestra Región de Murcia, aún quedan grupos numerosos de personas que se niegan a entender la necesidad de cortar de raíz cualquier manifestación que atente contra la dignidad de la población LGTBI.   Para éstos únicamente tenemos un mensaje:  el mundo avanza, y camina a nuestro favor, a favor del respeto al prójimo y el reconocimiento de la IGUALDAD como valor fundamental, universal e incuestionable.   Para todos los demás sólo tenemos palabras de agradecimiento y de ánimo para continuar en esta lucha por los DDHH, especialmente para la Alcaldía, Vicealcaldía y Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Molina de Segura, por su implicación en este proyecto. 




Primer Premio II Concurso de Microrrelatos Ni Peras Ni Manzanas contra la LGTBIfobia

Iván Zarco Pareja. ¿He salido del armario?

23/11/2002. ¡He salido del armario! Si bien es verdad que ya lo sabían mis mejores amigas y, por supuesto, los dos tíos con los que me he enrollado desde que, gracias a internet, puedo quedar con otros gays, hoy se lo he contado a mi madre y considero que esta es mi verdadera salida del armario, el inicio del camino sin retorno. Hemos quedado en que ella se lo contará a papá cuando crea que es el momento oportuno y, conociéndola, lo encontrará esta misma noche. Luego ya mis hermanos, mis tíos, los primos…

18/09/2006. He salido del armario. Firmado mi primer contrato laboral, y terminada la carrera el pasado mes de junio, hoy he empezado mi primer trabajo oficial. Lo de camarero, reponedor de juguetes en Navidad y demás no cuenta. Me han asignado un puesto fijo en una mesa al lado de un compañero que, cada vez que pasa una chica por delante de nosotros de paso al almacén, me hace comentarios machistas sobre lo buenas que están todas, esperando mi comentario de aprobación o, al menos, mi risa cómplice. Casi al final del día, harto de sus excesos de testosterona, me he visto obligado a explicarle que soy homosexual. “No, si a mí me da igual”, me ha respondido, pero el resto de la jornada no me ha dirigido la palabra. A la salida he visto cómo me miraba mientras hablaba con compañeros de otras secciones. Unos reían y otros miraban al suelo, manifiestamente incómodos. 

12/03/2018. ¿He salido del armario? Empiezo en un nuevo trabajo por enésima vez desde que terminé la carrera. Mi jefe directo, que tiene 25 años más que yo pero pretende ir de coleguita, me ha recomendado que le tire los trastos a Verónica, la de recepción, una “facilona”, según él, después de decirle que no tengo mujer. Harto de situaciones incómodas durante toda mi experiencia laboral, me he cansado de explicar que no tengo mujer porque lo que tengo es un futuro marido, aunque es difícil que me case porque no cuento con el dinero para la boda de mis sueños ni esperanza de conseguirlo. Vuelvo a entrar en el armario y me apolillo.



domingo, 6 de mayo de 2018

La Visibilidad como antídoto contra la LGTBIfobia



Esta entrada pertenece a la charla-coloquio que tuvimos en Cartagena como parte de los actos realizados por el Día de la Visibilidad Lésbica.

La heteronormatividad es un sistema de opresión con muchas caras.
Hay que distinguir entre la opción "heterosexual" y la "heteronormatividad".  Lo primera es eso, una opción, tan válida como cualquier otra.  Lo segundo es un conjunto de estereotipos, normativas, mandatos culturales y sociales, prejuicios y encasillamientos sobre lo correcto y lo incorrecto, todo un régimen social y político que impone una manera de ser y de estar en el mundo a hombres y mujeres, que define sus sexualidades y sus roles.
 
Sobre las mujeres lesbianas esta opresión se ha ejercido por un lado desde la negación de la existencia lésbica: las mujeres lesbianas directamente no existíamos, porque la capacidad sexual de la mujer ha sido negada hasta hace bien poco. La sexualidad giraba en torno al hombre, nosotras sólo éramos simples receptoras pasivas e incubadoras a través de las cuales perpetuar la especie; por supuesto, la sexualidad sin pene no podía existir. Esto ya nos puso culturalmente en una posición de negación absoluta. Y por otro lado, una vez que es admitida la mujer la sexualidad de la mujer, su derecho al placer, su capacidad para el deseo…, llega el mazo de la normalidad: “sí, tienes deseo propio, pero ha de estar dirigido hacia un hombre”, lo que se sale de ahí es enfermo.

Esta opresión nos introduce, en el mejor de los casos directamente en “la nada”. O nos introduce dentro de un espacio “ilegal”, incorrecto, que nos obliga a permanecer o a estar "saliendo del armario" cada día. La presunción de heterosexualidad no contempla tu identidad, una identidad que hay que estar reivindicando constantemente. En los casos donde la apariencia “hace sospechar”, se genera un silencio incómodo en donde cualquier conversación que toca temas como las relaciones de pareja queda en el aire…, como a la espera de confirmación… Ese silencio se vive desde la vergüenza…, el miedo…, la culpa… Sí, soy rara…, soy lesbiana, no estoy dentro de los parámetros socialmente establecidos sobre cómo debe ser mi sexualidad y mis relaciones de pareja. 

Las lesbianas hemos tratado de pasar desapercibidas para protegernos. Hemos mentido, engañado, disimulado sobre nuestra sexualidad. Hemos ocultado esa parte de nuestra vida que configura algo tan fundamental como es nuestra orientación sexual y afectiva en el plano de la pareja, porque se trataba de algo malo, obsceno, oscuro, enfermo, pecaminoso… 

Con la valentía de muchas mujeres que en las últimas décadas han luchado por su derecho a ser persona, y la evolución social que han traído esas reivindicaciones y luchas (muchas veces a costa de soportar infinidad de insultos, desprecios, etc…) hemos conseguido que el lesbianismo socialmente esté aceptado y más o menos sea respetado, pero sigue siendo una rareza, algo que traspasa la frontera de lo normal, de lo conocido y asumido, sigue siendo algo completamente desconocido para la inmensa mayoría. No aparece en las manifestaciones artísticas (literatura, pintura, cine…), salvo como rareza… Lo normal sigue siendo ser heterosexual. 

Soy heterosexual hasta que demuestro lo contrario…

Así que la visibilidad sigue siendo una amenaza para muchas mujeres lesbianas que se van a exponer, sí o sí, a un juicio, ya sea más o menos benévolo o más o menos dañino: “Eres lesbiana, como si hubieras nacido con tres brazos y tres piernas o dos cabezas. “Bueno, no pasa nada, te aceptamos…”, te dicen algunos. O bien, “Oh! Qué horror, estás fuera de las leyes humanas y divinas.”

Estamos aún muy lejos de que la orientación sexual sea una anécdota más de la vida, un rasgo cualquiera de la persona como unos ojos claros u oscuros, un pelo rubio o moreno, un color de piel blanco o negro, un carácter introvertido o extrovertido, o una nacionalidad cualquiera. Lejos de ser algo que a priori no conoces de la persona y por lo tanto no defines o das por hecho sin antes conocerla. 

Por todo ello, para miles de personas la heteronormatividad es un maltrato. 

Esa amenaza de juicio, esa espera inevitable sobre qué opinión generará el hecho de visibilizar tu orientación sexual, si serás aceptada o no, si provocará desprecio o respeto, si aparecerán todos los prejuicios históricos sobre el “ser lesbiana”, que son muchos y casi ninguno bueno…, lleva a muchas mujeres a permanecer aún en la invisibilidad. Y para comprender por qué es necesaria la visibilidad es necesario hablar del impacto de la invisibilidad. 

¿Qué ocurre en nuestras vidas, en nuestra persona, en nuestras emociones, en nuestro desarrollo cuando decidimos que es mejor que nuestro lesbianismo permanezca oculto, cuando decidimos que no es necesario mostrar con naturalidad esa parte de nuestra vida en la que mantenemos una relación de pareja? Pues sencillamente es tan grave como que…, la invisibilidad mata. Mata la autoestima, mata tus relaciones, y mata tu vida poco a poco. 

Ocultar al mundo, a nuestros padres, a nuestros hermanos y hermanas, a las amistades , a las compañeras y compañeros de trabajo, algo tan importante como es lo que ocurre en ese área de tu vida, es completamente destructivo. Somos seres sociales…, nos alimentamos también de nuestras diversas afectividades. Una relación sana, sea cual sea el vínculo (padre, madre, hemana, amiga, abuela, y hasta vecina), exige transparencia. Si yo miento, si no me muestro tal cual soy, no puedo mantener un vínculo sano con nadie. 

Y esa insalubridad social me lleva a destruir mi autoestima. Me quieren porque me estoy ocultando. Miento, luego soy despreciable. Soy despreciable, tengo una tara, por eso miento. Es completamente destructivo. Me empequeñezco ante el mundo, y ante mí misma, llevo en mí la creencia de que hay algo oscuro en mi persona, algo reprochable, algo inaceptable. Me alimento con la vergüenza y con la culpa. Esto solo puede llevarnos al sufrimiento. Un sufrimiento gratuito, pero por el que pagamos un precio muy caro. 

¿Cómo encaras tus relaciones de pareja desde la invisiblidad…? 

“Es mi amiga…, es mi prima……..” ¿Cómo puedes proyectar hacia el futuro una relación de pareja que no puedes definir como pareja ante el mundo….? ¿Y si tu pareja te niega como tal? 

Una relación así está abocada al fracaso. Y a más sufrimiento. Y a más empequeñecimiento… 

Y no menos importante, ¿Qué pasa cuando tu autoestima está tan tocada por la creencia de que hay algo oscuro en ti, de que no tienes derecho a ser una persona aceptable con una relación de pareja aceptable, y cuando tus relaciones en general están limitadas por esa falta de transparencia? Esto es una bomba de relojería…

Afirmamos tajantemente, que no es posible tener una autoestima saludable ocultándole al mundo quién eres, cómo vives y con quién te relacionas. 

Y todas sabemos a estas alturas que la falta de autoestima genera relaciones conflictivas, y a su vez esas relaciones conflictivas, generan más fracaso, y más dolor…, y alimentan una ya de por sí autoestima deficiente…

Terminas siendo una heroína si sobrevives a este círculo vicioso…

A pesar de haber evolucionado en derechos y libertades, aún hoy ser lesbiana sigue siendo un problema para muchas mujeres, y para muchas adolescentes: familias que desprecian las relaciones no heteronormativas, creencias religiosas que alimentan ese desprecio, maestros, compañeros y compañeras de instituto o de trabajo, amistades… Aún existe toda una cultura de heterosexualidad obligada. 

¿Cuál es el antídoto a todo este disparate que se viene reproduciendo una generación tras otra? : La Visibilidad. No hay otro. Visibilizar el lesbianismo, hasta que esté completamente normalizado. Hasta que a ninguna mujer le suponga una traba en su vida. Hasta que no quede un ápice de vergüenza, de miedo o de culpa en ninguna mujer al decir “Soy lesbiana”. Porque la orientación sexual es un derecho humano, y a quien no le guste que se lo haga mirar… 

Y nosotras defendemos que hay que ser políticamente activas, visibilizando el lesbianismo, visibilizando quiénes somos, porque hubo mujeres que antes de nosotras arriesgaron su vida por ello, y porque otras mujeres vienen detrás y no merecen vivir empequeñecidas por la opresión que ejerce sobre nosotras la heteronormatividad obligatoria y todos los locos prejuicios que sobre la sexualidad se han construido en torno a ésta. 

Porque no queremos tener que estar saliendo de los armarios en los que ésta nos introduce cada vez que niega nuestra existencia o nuestra dignidad. 

Es una elección propia, una elección valiente. Una elección entre vivir escondida y vivir en libertad. Ante esta elección muchas veces creemos que se pone en juego la aceptación de los demás, y esto provoca temor. Pero desde el escondite, guardamos la creencia interna de que nos rechazarán, y esta creencia nos destruye.

Tenemos que empezar por creer que no hay nada erróneo en nosotras, y continuar por creer que quien nos quiere nos acepta tal y como somos. Y quien no nos acepta, no nos quiere. Por lo tanto, cuanto antes lo sepamos mejor: para alejarte, como un ejercicio de amor propio. 

No siempre es fácil la visibilidad, hay circunstancias en las que quizá no tienes más remedio que callar: si te van a despedir, si tu familia te va a rechazar… Ciertamente, hay gente que realmente no respeta ni acepta la homosexualidad y quizá no tienes más remedio que protegerte y callarte. Lo que sí puedes hacer es cambiar el foco del juicio que haces ante este hecho, y en vez de juzgarte a ti misma, y creer que algo erróneo en ti, puedes empezar a creer que hay algo erróneo en el otro, que lo que está enfermo no es ser homosexual o lesbiana, lo que es enfermo es la lgtbifobia. Esta es una idea que hay que tener muy clara. 

Y cualquiera que sea la circunstancia en la que necesitas protegerte, hay que buscar la salida, y tratar de rodearse de personas con las que puedes ser tú misma, y nombrarte, y sentirte libre para mostrarte con naturalidad. 

La Visibilidad no es exhibicionismo, como algunas personas piensan. Se trata por un lado de alimentar ese necesario amor propio. Y por otro, y no menos importante, es un acto político, una lucha por los Derechos Humanos. Igual que luchamos contra el racismo, contra la pobreza, contra el machismo, contra las guerras, contra todo tipo de abuso. Recordemos que la heteronormatividad que nos juzga y nos oculta es un abuso y un maltrato y que sin embargo hemos vivido como una ley naturalizada que ha distorsionado por completo la percepción sobre nosotras mismas, haciéndonos creer que hay algo oscuro, algo malo, algo ilegal en nuestra persona. Rebelarse contra este carácter abusivo y violento del sistema que ha actuado sobre nosotras de manera tan perniciosa, es visibilizarse: Ser, Existir, Nombrarse: “Soy Lesbiana, y qué!” . Y quererse, y sentirse orgullosa de ser quienes somos. 

Así que la VISIBILIDAD tiene una doble función: nuestro amor propio, y nuestro amor a una sociedad más justa: tenemos que visibilizarnos para CURAR a la sociedad de la LGTBIfobia. Es la única manera de normalizar otras realidades humanas, las nuestras. La única manera de ir conquistando más espacios de libertad. Para nosotras y para todas las demás. Es la única manera de sanar nuestra relación con nosotras mismas, nuestras relaciones con los demás, y por lo tanto, nuestra manera de estar en el mundo. 




sábado, 28 de abril de 2018

Educación, no adoctrinamiento

Ha salido en la prensa la noticia de que la Consejería de Educación ha cedido a las presiones de los grupos ultraconservadores  para que en los centros educativos dejen de impartirse charlas o talleres cuyo fin es la prevención del acoso y el bullying a alumnos por su orientación sexual, la educación en el respeto y la tolerancia ante la diversidad.  

Alegan que los padres deben dar su consentimiento para que sus hijos reciban este tipo de formación.   En este documento de consentimiento, enviado a través de los AMPAS a los padres,  afirman que los contenidos de estos talleres reflejan tomas de posición en cuestiones sobre las que no existe un generalizado consenso moral en la sociedad española, y solicitan la pertinente información previa sobre cualquier iniciativa que afecte a cuestiones morales socialmente controvertidas. 

Afirman, así mismo, que los centros deberán abstenerse de inculcar, directa o indirectamente, puntos de vista determinados sobre la valoración moral de cuestiones como:  el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, el matrimonio, las relaciones sexuales, el amor entre hombre y mujer, la naturaleza de la persona humana, la conciencia o la religión.  Así mismo, exigen, deberán abstenerse de intentar persuadir, directa o indirectamente, sobre una ideología o moral determinadas, sobre aspectos defendidos por la denominada “ideología de género”, o sobre posiciones defendidas desde el “relativismo moral”.   

Ante estas argumentaciones para paralizar los talleres que expertos en la materia imparten en los centros educativos, solicitados por los propios centros ante la urgente necesidad de frenar la LGTBIfobia y el machismo que aún campa a sus anchas por todos los rincones de nuestra sociedad, nos quedamos francamente preocupadas, alertadas y al mismo tiempo estupefactas. 

Entendemos perfectamente que estos grupos ultraconservadores deseen conocer de antemano los contenidos de la formación que se imparte en colegios e institutos, esto nos parece un ejercicio de responsabilidad interesante y necesario.  Imaginemos por un instante que alguna cabeza enferma quisiera enseñar a nuestros hijos formación en fundamentalismo religioso, fascismo, intolerancia al diferente,  o alguna otra cosa que anulara por completo la capacidad de pensamiento crítico de nuestros hijos, así como su empatía social.   Sería algo aborrecible y ante lo que tendríamos que actuar de inmediato.   Entendemos, así mismo, que los padres se preocupen  porque sus hijos aprendan cosas que ellos ignoran por completo, ideas sobre la diversidad o la libertad, el respeto o la tolerancia, la igualdad entre hombres y mujeres,  cosas que siempre nos colocan al borde de un abismo.  La libertad siempre provocó miedo en las mentes con determinados posicionamientos rígidos que definen el bien y el mal de manera tajante.   Ya lo estudió de manera magistral aquel filósofo que tanto nos aportó, Erich Fromm, en su ensayo “Miedo a la Libertad”.   Obra que siempre recomendamos cuando alguien entra en pánico ante las libertades ajenas. 

Nos preocupa esta actitud frente a la formación en comprensión de la existencia de otras realidades humanas,  perfectamente respetables y amparadas por la ley, porque nos cuesta aceptar que algunos padres se resistan a evolucionar en tolerancia y respeto a las libertades.  Y nos deja estupefactas porque sus argumentos están basados precisamente en el concepto “libertad”.   Encontramos una clara “disonancia cognitiva” de manual en todo esto, a saber: “defiendo la libertad, y en nombre de la misma, exijo que no se enseñe libertad”, “no me adoctrinen a los niños y niñas, que pretende disolver el adoctrinamiento de los padres”.  “Odiamos la ideología de género, que destruye nuestra ideología de género”.   

Y finalmente, nos alerta sobremanera, que la Consejería de Educación ceda ante las exigencias de organizaciones y asociaciones católicas y ultraconservadoras, cuando vivimos en un país laico, que defiende una educación laica.  El conservadurismo moral y la educación católica debe ser algo ajeno a nuestras instituciones educativas públicas.  Nos alerta que quienes nos gobiernan no sean tajantes en este asunto de vital importancia, y que sea desde los AMPAS desde donde se está lanzando este discurso ideológico conservador que pretende frenar la formación necesaria que nos hace crecer como sociedad.  Nos hace preguntarnos qué está pasando en los institutos y colegios, que peligrosamente empiezan a parecerse a instituciones como la UCAM…   

Bien…, la preocupación, la estupefacción y la alarma que sentimos se tranquiliza al ver el empuje de la sensatez y el buen hacer que millones de personas hoy en día llevamos a cabo en nuestra sociedad, con el deseo de crecer en respeto y libertades, en tolerancia, en bienestar común.    El pasado 8 de marzo las calles de todo el país se llenaron de voces en contra de este tipo de ideologías  conservadoras que pretenden mantener a nuestra población en la ignorancia.  Las llamadas a la igualdad se escucharon alto y claro.  Y hace dos días hemos asistido a otro clamor popular que gritaba “NO”, con rabia, a una sociedad machista.   Esto no puede frenarse, es imparable.    Desde la caída del nacionalcatolicismo el camino ha sido arduo y lento, pero hemos trascendido una barrera social importante:  somos mayoría los que deseamos vivir en paz, no nos gusta el racismo, ni el machismo, ni la lgtbifobia, y luchamos contra ello.     Estamos seguras de que serán muchos los padres que consientan y aplaudan que sus hijos reciban formación en valores de respeto, tolerancia e igualdad.    Esto que ellos llaman, curiosamente, adoctrinamiento.    Y ciertamente, esta seguridad, nos tranquiliza.  Pueden frenar la evolución social, pero no taponarla.  Se desborda. 

Pidan ustedes consentimiento, la lógica de la razón se impondrá frente al temor a la libertad. 

Quizá nos cueste más perdonar el daño que ocasionan, pero si hemos sobrevivido en una sociedad antaño mayoritariamente racista, machista y homófoba, y no nos come la basura del rencor, no vamos ahora a ensuciar nuestras alegrías con sus ocurrencias,  ni con la doblez  y pasividad de nuestra Consejería de Educación.

Seguro que las urnas se lo explican mejor. 




miércoles, 25 de abril de 2018

Manifiesto por la Visibilidad Lésbica



El 26 de abril se celebra el Día de la Visibilidad Lésbica, un movimiento que se celebra en diversas partes del mundo y que en España se instauró en el año 2008, con el objetivo de visibilizar la realidad de las mujeres que se relacionan con mujeres.

El Día de la Visibilidad Lésbica es un día para reclamar derechos y un día para visibilizarnos, porque lo que no se nombra no existe, y sobre lo que no existe no se actúa.   Es un día para dejar atrás los asfixiantes armarios y entre todas  decir “BASTA” a la sistemática ignorancia cultural que sobre las mujeres lesbianas se ha vertido durante siglos de opresión heteronormativa, que tantas veces se materializa en abuso y maltrato social e institucional.
         
El objetivo final de esta reivindicación es la igualdad real para las mujeres lesbianas, derribando los estereotipos y prejuicios con los que la heteronormatividad  tradicional nos ha condenado y estigmatizado históricamente.  

Somos mujeres que nos relacionamos con mujeres, y como tales hemos sufrido la doble discriminación e invisibilidad social por ser mujeres y por ser lesbianas.  En la actualidad, a pesar de los importantes logros políticos y sociales, persisten aún de manera alarmante situaciones de esta histórica discriminación e invisibilización que genera un impacto negativo en la calidad de vida de muchas mujeres.  

Son muchas las lesbianas que aún eligen la protección que el anonimato les proporciona, bien en las familias, centros educativos,  en los espacios laborales o vida pública.   Mantener invisible la orientación sexual sigue siendo un seguro frente a insultos, desprecios, burlas, despidos, acosos, etc.   El machismo y la lesbofobia que aún atraviesa nuestros entornos más cercanos hacen de la visibilidad un reto que nos exige ser valientes.  Y no queremos ser valientes, queremos ser libres.

Por otro lado, en los últimos años se está dando un repunte de la LGTBIfobia, organizada en asociaciones  ultraconservadoras que dicen defender las libertades, como reacción al avance en derechos que el colectivo LGTBI ha conseguido a costa de mucha lucha social y personal.  Este movimiento reaccionario está poniendo obstáculos a la implantación de leyes por la igualdad en las diferentes comunidades autónomas de nuestro país, algo que las asociaciones activistas por los Derechos Humanos de los colectivos de LGTBI vienen denunciando en cada ataque que recibimos contra nuestra libertad y dignidad. 

Son bien conocidos estos ataques a través de medios de comunicación o de acciones dirigidas directamente a la comunidad educativa, donde tratan de influir para frenar el avance de lo que a todas luces es inevitable:  la evolución y consecución del respeto a todas las personas, independientemente de su identidad sexual o de género, como bien defiende la Declaración de los Derechos Humanos y nuestra propia Constitución, así como las leyes que la desarrollan.

Para poder seguir avanzando en estos derechos de manera más significativa y ágil, es fundamental que tanto las instituciones educativas, políticas, sanitarias, así como de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, se impliquen de manera activa en la defensa de los mismos. 

Pedimos, una vez más, que se aplique la Ley 8/2016 de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales, y de políticas públicas contra la discriminación por orientación sexual y de género en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.    Una Ley aprobada en el año 2016 y que a fecha de hoy aún sigue siendo papel mojado, sin que exista una dotación presupuestaria para la misma, ni intención política de plasmarla en acciones efectivas .  Nuestro gobierno regional ignora por completo la mencionada Ley, dejando desprotegidas a miles de personas que necesitan un cambio social amplio, absolutamente libre de LGTBIfobia. 

Así mismo, la Ley de Igualdad Estatal, presentada en el Congreso en septiembre de 2017 y aprobada para su tramitación,  lleva sufriendo retrasos para su aprobación desde hace más de un año, encontrándose con la negativa del gobierno del PP, que una y otra vez entorpece el avance de los derechos que como colectivo reclamamos. 

Mientras tanto, siguen produciéndose casos lamentables de bullying en las aulas, mobbing en los espacios laborales, desatención médica específica para las mujeres que se relacionan con mujeres, desinterés e ignorancia entre los profesionales de la educación frente a casos de diversidad sexual… 

Pedimos el fin de la discriminación en el acceso a los tratamientos de reproducción asistida, protocolos y formación específica y adecuada para el personal sanitario especializado en la protección de la salud sexual de las mujeres, formación del personal docente y protocolos de actuación para la detección de casos de acoso escolar por orientación sexual o identidad de género, formación a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado para hacer frente de manera adecuada a los delitos de odio por LGTBIfobia, así como educación en diversidad sexual en las aulas. 

Pedimos la implicación política justa y exigible que nos proteja como ciudadanas de pleno derecho y frene el repunte de la lesbofobia que amenaza los avances ya conseguidos.

  

viernes, 2 de marzo de 2018

En los armarios naftalina, en la vida libertad





La pregunta del millón es... ¿cómo es posible que nada ni nadie pueda ser carcelero del alma de otro ser?

Sí, a veces ocurre...
Tenemos poder sobre nosotras mismas, pero se lo entregamos a otr@s.

Una mujer liberada se ha hecho con su propio poder y ya no es dirigida por ninguna voz que no sea la suya, ya no escucha ninguno de esos mensajes amenazantes que seguramente estuvieron resonando en su cabeza durante años, alertando sobre los muchos peligros a los que podía exponerse... 

Esto del armario se identifica con el colectivo LGTBI, pero me temo que es algo universal. Donde hay un miedo hay un armario, hay una prisión...,   hay una entrega de poder...  Es una pequeña o gran cárcel donde una "voluntariamente" se introduce para protegerse de una amenaza..., a veces real y sentida de manera justificada, pero otras veces es más como una sombra chinesca: una ilusión, una percepción engañosa.        

Hay armarios horribles, hay armarios acomodados, y también los hay en plan mansión con jardín y piscina...  Los hay unipersonales, de a dos, de a tres, de pandilla de amigas y hasta familiares...   Pero sea como sea, un armario siempre es una cárcel.  

Al carcelero lo llevamos dentro, y nos guía como ovejitas al matadero, o al armario... 
Paralizándonos y autoarrinconándonos.   
Su rostro no es auténtico, sino que está hecho de falsas creencias..., de sentirnos indefensas, de empequeñecernos frente a ajenas necedades.  Le hemos entregado todo nuestro poder, y solo cuando lo desenmascaramos y nos hacemos con lo que es nuestro, nos liberamos...

Donde está el miedo está la salida, la puerta está abierta...
Es muy posible que esta afirmación sea "multiusos", que valga para todo...  

No es fácil, porque una ve monstruosidades donde solo hay ridículos enanitos haciendo el idiota...  
Allá fuera hará frío, pensamos.  
Allá fuera, alguien nos golpeará, nos prevenimos.  
Allá fuera, alguien dejará de respetarnos, sentimos. 
Allá afuera, alguien se disgustará, nos culpabilizamos. 
Pero en realidad, allá afuera... ningún monstruo/enanito resiste la dignidad de un paso empoderado que se le echa encima...
  
Hay que salir..., cruzar la puerta, reírse, extender brazos y piernas. Quizá llorar. Hablar, gritar, bailar, ser, existir...  Quererse. Porque el mundo no puede perderse a una mujer empoderada y libre, y una no puede alejarse de la vida entre naftalina. No es posible nadar y guardar la ropa.  No se puede encontrar la paz evitando la vida.
Y la vida nos llama a ser nosotras mismas. Sin cesiones. 

jueves, 1 de febrero de 2018

Hacia la Huelga Feminista


El movimiento feminista que el año pasado ya convocó paros para el día 8 de marzo, ha convocado una Huelga Feminista para este año.  Se trata de un movimiento internacional, surgido a raíz de varios acontecimientos.  

Por un lado, en el año 2016, siguiendo el ejemplo de la huelga de mujeres que se desarrolló en Islandia en el año 1975, en Polonia es convocada una huelga de un día como protesta contra el proyecto de ley que trataba de introducir la penalización del aborto.  La ley fue rechazada en el parlamento. 

Ese mismo año, en Argentina, como consecuencia de una sucesión de asesinatos machistas, a través de las redes sociales se movilizan las organizaciones feministas para organizar un paro de una hora y movilizaciones masivas, que tienen repercusión en la mayoría de los países de América Latina. Entre estas organizaciones está el colectivo "Ni Una Menos", que tomará la iniciativa de internacionalizar el movimiento.   

Tras un segundo paro en Polonia, el movimiento feminista de varios países contacta y crean "Paro Internacional de Mujeres", buscando una consolidación mundial en su lucha por reivindicar la igualdad y en contra del machismo, tratando de hacer un frente común.  Aunque en cada país el machismo se expresa y se extiende de diferentes maneras, la desigualdad entre hombres y mujeres y la violencia contra nosotras, son comunes a todos ellos.  

Antes de terminar 2016, se elige la fecha del 8 de marzo para el Paro Internacional de Mujeres, mientras se van sumando otros países y se empieza a formar un equipo de trabajo internacional.   Para el 8 marzo de 2017 ya eran más de 50 países de todos los continentes en donde las mujeres se movilizaron para parar sus actividades, reivindicar sus derechos y cuestionar todas las formas de desigualdad que sufren debido a su género, con el lema "Si Paramos las Mujeres, Paramos el Mundo". Teniendo este paro tres ejes fundamentales:  de empleo, de cuidados y de consumo. 

En España este paro tuvo un seguimiento desigual en los diferentes territorios,   no obstante, la red de sensibilización y movilización ya estaba en marcha y extendiéndose.

Este año, el movimiento feminista,  ha dado un salto cualitativo convocando una Huelga Internacional Feminista, a la que España se ha sumado, y que ha sido secundada por más de 150 países.  

Esta Huelga tiene como objetivo denunciar la violencia, dar visibilidad a las cargas que soportan las mujeres por ser mujeres, y obligar a la sociedad a repensar el modelo establecido de convivencia, de trabajo, de consumo y de cuidados.  

En el ámbito laboral, este año los sindicatos se han sumado al movimiento, convocando huelgas que amparan los paros de las mujeres en las empresas, de entre 2 y 24 horas.   

Este es parte del argumentario que ha elaborado la Comisión 8 de Marzo, que articula el movimiento feminista:

¿Por qué hacemos huelga?

• Porque nos faltan todas las mujeres que han sido asesinadas por el hecho de serlo, víctimas de feminicidio, y que cada día son más; porque 1000 mujeres han sido asesinadas por violencia machista en los últimos 14 años. 

● Porque no existe protección ni reparación para nosotras, y no hay seguridad efectiva ni justicia para muchas de quienes denunciamos y además, la legislación vigente es ineficaz y no se aplica en su integridad, y los recursos para luchar contra estas violencias continúan siendo insuficientes. 

● Porque nos violan los hombres que se creen dueños de nuestros cuerpos y nos anulan como personas y para mostrar a otros hombres su masculinidad dominadora y violenta. 

● Porque no nos creen, porque cuando denunciamos que hemos sido agredidas se cuestiona nuestro testimonio, se nos juzga a las agredidas y no a los agresores, siendo incongruente que se nos empuje a vivir en alerta ante una agresión y cuando somos agredidas y denunciamos no nos crean. 

● Porque no podemos ocupar el espacio público, los espacios de ocio, la noche, sin vivir experiencias de hostigamiento, acoso y agresiones sexuales por parte de hombres que creen que esos espacios son suyos, que quieren hacer de la calle, la noche, la diversión, un territorio masculino.

● Porque las violencias patriarcales nos afectan a las mujeres de forma diferente en función de nuestro estatus migratorio, nuestra edad, si somos racializadas, gitanas o payas; trans, hetero, lesbianas; si somos asalariadas o no, trabajadoras del hogar, prostitutas, si somos madres o no. Si negamos esa diversidad, invisibilizamos la especial crudeza con que las violencias afectan a algunas de nosotras. 

● Porque la crueldad de las violencias machistas inunda las pantallas de nuestros móviles, televisores, ordenadores, construyéndonos como víctimas y abundando en un imaginario colectivo que normaliza las masculinidades violentas. 

● Porque la mayoría de los medios de comunicación realizan un tratamiento amarillista, lleno de morbo de los casos de violencia contra las mujeres, sin considerarnos como sujetos de derechos y sin asumir su responsabilidad en la lucha contra las violencias machistas. 

● Porque el Estado no asume la responsabilidad que le corresponde y permite, con su pasividad, con la impunidad y con los pocos recursos destinados, que se mantenga la trata de mujeres.

• Porque las mujeres seguimos realizando el trabajo doméstico y de cuidados para cubrir las necesidades básicas de la vida. Un trabajo imprescindible para la reproducción social de la vida, que se invisibiliza y no se reconoce, y que realizamos las mujeres en contextos de precariedad creciente. 

• Porque cuando realizamos el trabajo doméstico y de cuidados en el ámbito familiar lo hacemos de forma gratuita y precarizada, y cuando lo realizamos en el mercado laboral es en condiciones de explotación que van desde la precariedad a la trata laboral. 

• Porque los recortes en sanidad, servicios sociales, educación, y dependencia se hacen a costa del trabajo y el tiempo de las mujeres. La falta de aplicación de la ya limitada “ley de dependencia”, desatiende el cuidado imprescindible de personas que estén en situación de necesitar cuidados específicos o que requieren cuidados para actividades básicas de la vida diaria y no pueda cubrirlos otra persona, y lleva a que las mujeres tengamos que suplir a los servicios públicos. Esto está forzando a que muchas mujeres tengamos que renunciar a nuestros proyectos y deseos. 

• Porque la división sexual del trabajo nos condena también a curros precarios, a la discriminación laboral, a una brecha salarial del 23% que genera precariedad laboral, con mayor incidencia si somos mayores de 45 años. Esta brecha salarial nos obliga a trabajar “gratuitamente” 54 días al año y nos enfrenta a un techo de cristal para acceder a puestos de decisión y poder. 

• Porque las mujeres tenemos muchas menos opciones en el mercado de trabajo debido a las desigualdades y discriminaciones en las condiciones de empleo, la precariedad laboral, la temporalidad de los contratos, los de prácticas, a las bajadas salariales, a la segmentación horizontal y vertical, a la peor remuneración y a la desigualdad que también se refleja en el desempleo. 

• Porque las dobles jornadas de trabajo nos obligan en muchas ocasiones y contra nuestra voluntad, a jornadas a tiempo parcial con consecuencias importantes sobre los salarios, las carreras profesionales y nuestras condiciones de vida, y supone mayor precariedad laboral y vital. 

• Porque, a la vez que se ensalza la maternidad, nos penaliza en el mercado de trabajo, nos perjudica a la hora de que nos contraten, de mantener el puesto de trabajo y de promoción. Es otra discriminación en el ámbito laboral. 

• Porque la precariedad laboral nos arroja a la pobreza, incluso aunque tengamos un trabajo. La suma de las condiciones que se acumulan a lo largo de nuestra vida: peores salarios, mayor trabajo a tiempo parcial y por tanto una base de cotización más baja inciden en peores condiciones a lo largo de la vida, incluida la jubilación. La pobreza es, en consecuencia, mucho mayor entre las mujeres a lo largo de todas las etapas de la vida. Las pensiones contributivas son muy inferiores, así como la cuantía que percibimos. 

• Porque los trabajos más necesarios para la supervivencia y el bienestar de las personas y la sostenibilidad del planeta son los menos reconocidos y sin embargo aquellos que los destruyen tienen una mayor valoración social y económica. 

En el enlace se encuentra toda la información sobre la Huelga Feminista. 

http://hacialahuelgafeminista.org/que-es-la-huelga-feminista/


¡TODAS HACIA LA HUELGA FEMINISTA!


viernes, 26 de enero de 2018

La Homofobia en el Tribunal de Derechos Humanos


Ayer saltaba a la prensa la lamentable noticia de la elección de la jueza María Elósegui como nuevo miembro español del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, habiendo sido ésta una de las propuestas del Gobierno de España.
Entre sus muchas declaraciones en libros, artículos y entrevistas, esta jueza y catedrática de Filosofía del Derecho, ha lanzado claras y contundentes opiniones homófobas y transfóbicas que no pueden dejarnos indiferentes.  
Estas son algunas de sus perlas más destacadas:
"Numerosos estudios sobre la conducta homosexual, que como se sabe es mucho más compulsiva y lleva, a pesar de la gran necesidad afectiva de estas personas, a tener un elevado número de parejas".
"Quienes construyan y realicen su comportamiento sexual de acuerdo a su sexo biológico desarrollarán una conducta equilibrada y sana, y quienes se empeñen en ir contra su biología desarrollarán distintas patologías".
"El derecho civil es bastante crudo. Le interesa los efectos patrimoniales y los derechos sucesorios patrimoniales. De ahí que regule las relaciones sexuales de las que se puede derivar descendencia. Lo demás simplemente no le interesa porque no tiene efectos públicos. Es verdad que la ideología liberal de género ha penetrado también en el derecho civil y eso explica las corrientes recientes de intentar equiparar jurídicamente las relaciones homosexuales a las heterosexuales. Pero a pesar de todo, ningún ordenamiento jurídico europeo ha llamado a esas relaciones matrimonio, aunque les intente otorgar cierta protección jurídica que yo también considero justa dentro de ciertos límites".

Consideramos completamente inaceptable que alguien que se posiciona en contra del derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, que considera a las personas transexuales enfermas y que describe el comportamiento  homosexual como compulsivo, pueda pertenecer al Tribunal de Derechos Humanos europeo.

Se equivoca la Sra. Elósegui en todas sus alucinógenas y prepotentes declaraciones sobre estos asuntos, opinando de forma descadaramente dañina en contra de aquello por lo que pretende velar.  Ignora de manera alarmante la realidad de las personas LGTBI, y cae en grandes prejuicios que la convierten en atacante y contradefensora de esos Derechos Humanos.   Impresiona comprobar que una jurista, jueza y catedrática,  a la que se le supone un conocimiento profundo de las leyes y de la realidad social en la que vive caiga en tan profundo desconocimiento.

Quizá sería bueno explicarle a esta jurista que son precisamente los mensajes  como los suyos los que provocan que las personas homosexuales puedan llegar a padecer ciertas dolencias psicológicas.  Que son ese tipo de afirmaciones las que nos condenan a sentirnos enfermas, las que consiguen que miles de personas, en una situación de vulnerabilidad, se desarrollen y vivan sus relaciones de manera insana, socialmente menospreciadas, armarizadas, desconectadas de su entorno social, reprimidas, vapuleadas, atemorizadas, maltratadas por esa supuesta élite saludable a la que ella pertenece, las personas cisgénero y heteronormativas.   Son sus declaraciones las que alientan y justifican la LGTBIfobia que venimos siglos padeciendo, las que nos roban la libertad y la dignidad como personas.  

Ha quedado en completa evidencia, que para ser defensora de los Derechos Humanos le falta conocimiento, le falta sensibilidad, le falta empatía, le falta humildad, y le sobra prepotencia heteronormativa.  Ha quedado patente que su línea de pensamiento va en contra de lo que toda la comunidad LGTBI persigue para conseguir la igualdad plena necesaria para defender su dignidad como personas, que es la normalización de la diversidad sexual.  Ha quedado claro que son las personas como ella las que inventan los armarios, alentando al que no cumple su idealizado orden sexual,  a que se introduzca en ellos si es que no sienten la suficiente fortaleza para enfrentarse a esas opiniones que evidencian la más vieja homofobia.  Y ha quedado de sobra demostrado que la Ley de Igualdad que actualmente se tramita en el Parlamento español es completamente necesaria y urgente, porque hay que educar para ampliar la mirada, la conciencia y la capacidad para comprender que la diversidad es un hecho, y así evitar que quienes nos tienen que defender no sepan de qué hablan cuando hablan sobre lo que defienden.
  
Es indignante y humillante que personas como la Sra. Elósegui ocupe un lugar en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. 

Desde aquí solicitamos y exigimos que esta señora sea retirada de su recién elegido cargo inmediatamente, y responsabilizamos al gobierno de Mariano Rajoy de ésta tan surrealista propuesta.  Desde hace meses nuestro gobierno viene defendiendo nuestra Constitución por otros asuntos:  Sr. Rajoy, empiece por los Derechos y Libertades fundamentales y saque de sus puestos de poder a quienes no saben defenderlos, o en cualquier caso no los promocione. 

Mar Tornero.
Vicepresidenta de Ni Peras Ni Manzanas, lesbianas y bisexuales Murcia. 

jueves, 11 de enero de 2018

II Concurso de Microrrelatos Ni Peras Ni Manzanas


II Concurso de Microrrelatos Ni Peras Ni Manzanas

Desde la “Asociación Ni Peras Ni Manzanas lesbianas y bisexuales murcianas”, en colaboración con el Ayuntamiento de Molina de Segura (Murcia), ponemos en marcha el II Concurso de Microrrelatos contra la LGTBIfobia.

Animamos a las personas LGTBI, entorno familiar directo y a la población en general,  a participar en este certamen, que pretende sensibilizar sobre la problemática de este mal social que aún impacta negativamente sobre una parte importante de la ciudadanía, con el fin de superar los prejuicios que siguen estando patentes en nuestra sociedad.

Deseamos que este certamen literario sea una herramienta social que fomente la expresión sanadora de una realidad que no podemos seguir ignorando, ni permitiendo.  A día de hoy se siguen produciendo casos de discriminación por orientación sexual tanto en las familias, en los entornos laborales, en los colegios e institutos, o incluso desde instituciones muy respetadas, en ocasiones con consecuencias muy dolorosas;  y en cualquier caso, situando a las personas en una posición de vulnerabilidad completamente inmerecida.


Bases:

1.-  Temática: “Venciendo la LGTBIfobia”. El texto tendrá que hacer referencia a experiencias relacionadas con la LGTBIfobia, ya sean reales o de ficción.
     
2.- Podrán participar todas las personas mayores de 18 años residentes en España, cualquiera que sea su nacionalidad.

3.- Será condición indispensable que las obras presentadas sean originales, escritas en castellano y no hayan sido premiadas ni editadas en ningún otro Certamen Literario.  Así mismo, la autoría debe ser de quien presenta la obra.   La Asociación no se responsabiliza de ulteriores reclamaciones de terceros sobre los derechos de la obra.

4.- Los trabajos que se presenten deberán tener una extensión máxima de una página tamaño Din-A4, escritos a ordenador, en letra Arial, tamaño 12, con interlineado de 1.5.

5.- Cada concursante podrá presentar hasta un máximo de dos microrrelatos.

6.- Los trabajos se enviarán a través de correo electrónico en archivo adjunto a la dirección
indicando en el asunto: “II Certamen de Microrrelatos Ni Peras Ni Manzanas”, así como los datos personales del participante:  nombre completo, DNI, correo electrónico y teléfono de contacto.

7.- La fecha límite de presentación será el 25 de abril 2018.

8.- Serán descalificados los relatos que manifiestamente atenten contra los derechos de las personas o sean irrespetuosos.

9.- El Jurado será designado por la Junta Directiva de la Asociación Ni Peras Ni Manzanas con acuerdo del Ayuntamiento de Molina de Segura.

10.- Premios:
Primer Premio: El relato seleccionado como ganador será premiado con una Tablet Energy PR03 y diploma acreditativo. 
Finalistas: se elegirán 3 finalistas a los que se les hará entrega de diploma.
No obstante el Jurado podrá declarar desierto alguno de los premios.
Cada concursante no podrá ganar más de un premio.

Los premios tendrán que recogerse en persona.  En caso de no poder asistir, se podrá delegar la representación en otra persona debidamente acreditada.  En caso de ausencia, si no se procede a designar un representante, los premios se otorgarán al inmediatamente siguiente en la lista de seleccionados.
11.- El fallo del jurado se hará efectivo entre los días 10 y 11 de mayo de 2018, informando al ganador y finalistas a través de correo electrónico o teléfono, y se hará público en la página Web del Consistorio.  La entrega de premios será en fechas próximas al 17 de mayo en el Ayuntamiento de Molina de Segura, coincidiendo con la celebración del Día Internacional Contra la LGTBIfobia.

12.- Los participantes aceptan la cesión de todos los derechos de reproducción, distribución y comunicación pública de las obras presentadas a la Asociación Ni Peras Ni Manzanas lesbianas y bisexuales murcianas, que se reserva la posibilidad de publicar las obras participantes siguiendo los fines del presente certamen.
  

domingo, 3 de diciembre de 2017

A favor de la visibilidad lésbica



Ayer disfrutamos del acto público coorganizado entre la Secretaría de Derechos Sociales y de la Ciudadanía de Podemos Región de Murcia y Ni Peras Ni Manzanas.  Hablamos sobre el impacto de la invisibilidad social del colectivo lésbico.

La mesa estuvo compuesta por cuatro mujeres con un largo recorrido activista:  Adriana Rodríguez, Sisi Cáceres Rojo, Marisol Moreno Martínez y Beatriz Gimeno.  Contamos además con la participación de Boti García.

La pugna por la igualdad real y plena viene dada por una convicción íntima y por la conciencia sobre nuestra trayectoria personal y colectiva.  La mayoría de nosotras conocemos de primera mano el impacto negativo que la invisibilidad provoca en nuestra persona y en nuestras vidas.   Esta invisibilidad empieza en lo privado y continúa en lo colectivo, y ambas esferas de retroalimentan.

Una buena salud social no es viable sin visibilidad.  No es posible ser una ciudadana plenamente integrada si una parte fundamental de nosotras mismas permanece oculta o armarizada: en nuestras familias, en nuestros entornos laborales, en la calle, en la política, en cualquiera que sea el terreno en donde nos desenvolvemos.  Si solo mostramos esa parte de nosotras que consideramos aceptable por el resto de personas con las que interactuamos socialmente, jamás disfrutaremos de una libertad plena para ser, para existir, con la convicción de que somos merecedoras del respeto debido a cada individuo.  Esa parte que creemos que no debe ser transparente, haciendo de ésta un “no existir”…, se convierte en un “no ser”.  Y ser solo a medias, con nuestra identidad silenciada, sencillamente nos destruye.
  
Distorsiona nuestra voz, nos roba la libertad, la alegría, la dignidad, la autoestima.  Nos limita y coarta nuestras aspiraciones, ambiciones, deseos, nuestra salud personal y social.  

Lo sabemos bien quienes hemos tratado de vivir poniéndonos a salvo de prejuicios heteronormativos que nos hicieron creer que había algo erróneo en nosotras. O cuando nos hemos sometido a voces ajenas, llevadas por miedos que ni siquiera eran nuestros.

El coste es infinito.  Mucho mayor que el que supone una mirada crítica, una palabra despectiva, o cualquier negación del respeto que tantas veces hemos temido por parte de aquellos que consideran que la heteronormatividad es lo único saludable.
  
Nuestra trayectoria personal nos muestra el camino:  el que ya hemos recorrido, el que transitamos en el presente, y aquel que deseamos transitar para nosotras y para las que vienen detrás.   El respeto que merecemos y buscamos empieza dentro de nosotras mismas.  Ahí es donde debemos comenzar a construir nuestro propio autorespeto, a pesar de todos los mensajes culturares y educativos que hemos recibido en contra.  Este es nuestro mayor reto como mujeres lesbianas. Es lo que nos hace fuertes frente a la lesbofobia aún presente en nuestra sociedad, y lo que nos permite salir de esa posición de vulnerabilidad en la que nos coloca.  Esa es la verdadera fortaleza con la que podemos derribar todos los prejuicios que han pretendido aniquilar nuestra identidad lésbica.  

Mostrarnos, ser, estar, existir…,  con orgullo, con dignidad.  Dejar atrás a todos aquellos y aquellas que pretenden seguir viviendo en un mundo irreal donde la diversidad no existe.  Dejar atrás los prejuicios, la intolerancia, la estupidez…, y sencillamente reivindicarnos como somos.  Dejar de otorgar el poder sobre nuestras vidas a esa ideología que nos hunde en lo “no aceptable”, “lo no meritorio de respeto”, y tomar ese poder para nosotras.  Nosotras nos definimos, nosotras elegimos, nosotras nos damos aquello que nos merecemos.  Sin más ni menos que cualquier otro ciudadano o ciudadana.

El objetivo del debate sobre “el impacto de la invisibilidad” no era otro que ponerle nombre a todo aquello que históricamente nos ha convertido en personas mutiladas en nuestra esencia, en nuestro existir.  Reflexionar sobre ello, y avanzar hasta curar la herida, y despejar el camino para que nuestra identidad lésbica se desarrolle con normalidad.

Desafortunadamente, aún persisten en nuestro entorno todo tipo de dogmatismos que pretenden ningunearnos.  Como mujeres lesbianas tenemos el deber de derribarlos, o diluirlos, con la razón, con el amor propio, con la fortaleza de levantarnos, mostrarnos y ser. 

Agradecemos a María Marín, Secretaria de Derechos Sociales y de la Ciudadanía de Podemos Región de Murcia la implicación con nuestro colectivo, así como a las cuatro ponentes que generosamente se prestaron a compartir sus experiencias y saber: Sisi, Adriana, Marisol y Beatriz; y a Boti, cuya presencia enriqueció el acto, así como a todas las asistentes y participantes del mismo.  Y esperamos que esta puesta en común y debate haya sido enriquecedora para todas las mujeres lesbianas que asistieron así como a todas aquellas personas que comparten con nosotras ese impulso por la defensa de las libertades. 

Mar Tornero
Vicepresidenta de Ni Peras Ni Manzanas.   .